¿Qué es la lipodistrofia?

estrictamente hablando, la lipodistrofia significa redistribución anómala de la grasa corporal, con aumentos en unas zonas y/o pérdidas en otras. Esto podría dar como resultado: el aumento de la cintura (sin michelines); el aumento del pecho; acumulación de grasa en la parte posterior del cuello y superior de la espalda; acumulación de grasa alrededor del cuello y de la papada; pérdida de grasa facial, especialmente en las mejillas; pérdida en las nalgas; venas prominentes en brazos y piernas (a causa de la pérdida de grasa).

El aumento de grasa abdominal por lipodistrofia procede de la grasa visceral que se acumula alrededor de los órganos internos provocando la sensación de vientre tirante e hinchado. Esta grasa es diferente a la grasa que se gana por una sobrealimentación o por falta de actividad física y que se puede perder a través de dietas o ejercicios.

El cálculo de la frecuencia con la que se da la lipodistrofia, varía considerablemente según la definición y la sensibilidad que se emplee en su medida, pero la lipodistrofia puede afectar entre el 5 y 80% de las personas en tratamiento antirretroviral.

Las personas con lipodistrofia se ven generalmente afectadas por desórdenes metabólicos, como niveles aumentados de grasas (o lípidos) en su sangre. Sin embargo, aún no está clara la relación entre los cambios de grasa corporal y estos desórdenes metabólicos. Algunos ejemplos incluyen altos niveles de grasas en sangre llamados triglicéridos o colesterol; azúcar alto en la sangre; diabetes (niveles elevados de azúcar en la sangre); resistencia a la insulina (incapacidad de responder a la insulina, necesaria para procesar el azúcar); y elevación de las enzimas hepáticas.

Se han relacionado varios factores con los cambios de grasa corporal, incluidos el propio VIH, el tipo y la duración del tratamiento antirretroviral, el alcance del daño del sistema inmunitario una vez iniciada la terapia antirretroviral, el género, la edad, la historia familiar, la dieta, la masa corporal y la grasa previa al tratamiento. No obstante, no se ha probado que alguno de estos factores cause la lipodistrofia por sí solo. Algunos expertos creen que el amplio abanico de distribución de grasa corporal y cambios metabólicos observados representan diversas condiciones independientes, cuyas causas podrían estar o no relacionadas entre sí.

Los cambios de grasa corporal por sí solos no parecen contribuir substancialmente con una salud pobre en el futuro. No obstante, los cambios de grasa corporal pueden ser estigmatizadores, y son una potencial fuente de estrés y motivo de preocupación entre las personas que toman tratamiento antirretroviral.

Hasta el momento no existe ningún tratamiento probado para los cambios de la grasa corporal asociados con la terapia antirretroviral. Sin embargo, los niveles de colesterol y triglicéridos en ocasiones pueden mejorarse o controlarse a través del ejercicio regular, dejar de fumar, cambiar las pastillas anticonceptivas por otro método de control de natalidad y cambios en la dieta, con el asesoramiento de un dietista acreditado.

Los suplementos de omega3 pueden tener también un impacto significativo sobre los niveles de colesterol. Esto puede ser mucho más eficaz que intentar conseguir las suficientes cantidades de omega3 sólo a partir de la dieta.

Si la dieta, los suplementos y el ejercicio no bastan, pueden tomarse fármacos que rebajen los lípidos como fibratos para reducir los triglicéridos. En casos extremos, se podría remover los depósitos de grasa quirúrgicamente, aunque para el caso de la acumulación de grasa en el abdomen podría resultar inapropiado.

La reducción del colesterol puede tratarse con estatinas. No obstante, éstas pueden interactuar con los fármacos del VIH y han de ser prescritas por un especialista del VIH.

Cambiar la terapia antirretroviral también puede ser una alternativa empleada en el manejo de la lipodistrofia y los desórdenes metabólicos, especialmente cambiar un IP por un inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósido (ITINN) o abacavir. En la mayoría, más no en todas las personas, permanece indetectable al cambiar por una nueva combinación. Algunas personas pueden preferir, sin embargo, seguir con su régimen de tratamiento actual, ya que a pesar de los efectos indeseables, le funciona.

Para la reparación facial se han utilizado distintos tipos de cirugía. La lipoatrofia facial (LF) es la pérdida de la grasa subcutánea de la cara. Esta afección, cuya causa haya que buscarla probablemente en la propia infección por VIH y en el efecto de sus tratamientos antirretrovirales, forma parte de un síndrome más complejo llamado lipodistrofia. Aunque los tratamientos médicos son limitados, existen ciertas técnicas de reparación facial basadas en la cirugía plástica y que implican el uso de agentes de relleno para reemplazar la pérdida de volumen bajo la piel.

Modificado por última vez en Miércoles, 12 Junio 2013 12:18