Historia natural de la Hepatitis C

El periodo de incubación comprende entre 15 y 150 días, pero raramente la enfermedad se desarrolla de forma aguda. En la mayoría de los casos los pacientes no presentan ninguna sintomatología durante años.

En el 15-20% de los casos las personas inactivan el virus por si solas, lo cual no significa que estén inmunizadas frente a futuras transmisiones en el 80% restante de los casos, la enfermedad se desarrolla de forma crónica, de estos se estima que un 20% degenera en una fibrosis y posteriormente en una cirrosis (destrucción irreparable del tejido hepático) dentro de los 20 años posteriores a la infección.

Por otro lado, se estima que del 1 al 5% de los carcinomas hepáticos (un tipo de cáncer que afecta al hígado) se desarrollan por causa de la infección por VHC.

Diversos estudios han demostrado que factores como el consumo cotidiano de alcohol aceleran el desarrollo de la enfermedad.

Los análisis de sangre irán encaminados a lograr :

1- Determinar la presencia de inflamación y necrosis hepática: determinación de transaminasas (las transaminasas son unas proteínas presentes en el interior de muchas células enfermedad, entre ellas las células del hígado (HEPATOCITOS) Cuando se produce la necrosis celular (muerte de las células), las transaminasas pasan a la circulación sanguínea y pueden detectarse en un análisis habitual de sangre. Su concentración en condiciones normales es baja, menos de 50 UI/L.
2- Evaluar el grado de función hepática: análisis de las funciones de síntesis (de fabricación) y metabolismo hepático.
En este sentido, existen dos marcadores excelentes de la capacidad de síntesis: la albúmina, la proteína más abundante del organismo humano y la protrombina, una proteína imprescindible para la coagulación normal de la sangre.

La disminución de las cifras de albúmina y protrombina se relacionan de forma estrecha con la gravedad de la enfermedad hepática.

Modificado por última vez en Miércoles, 12 Junio 2013 10:11