Recomendaciones para control de Hipertrigliceridemia

La hipertrigliceridemia (aumento de triglicéridos en sangre) es un trastorno metabólico que puede estar relacionado con la infección por el VIH o por la toma de algunos de los medicamentos fundamentales para el tratamiento crónico de la infección. En algunas ocasiones este trastorno es tan importante que puede ser necesario el uso de fármacos para su control, pero siempre la primera medida obligada es el control dietético.

ALIMENTOS NO RECOMENDADOS:

NO TOMAR BEBIDAS ALCOHÓLICAS
Evitar los alimentos ricos en azúcares solubles o azúcares de absorción rápida. Es decir, los alimentos preparados con azúcar de mesa, mermeladas, miel, confituras, productos de pastelería, bollería, helados, chocolates, flanes, natillas, yogures azucarados, bebidas azucaradas, cereales cubiertos con azúcar o miel.
RECOMENDACIONES PARA EL CONTROL DE LA HIPERCOLESTEROLEMIA

En ocasiones los nuevos tratamientos para la infección por VIH contribuyen a aumentar los niveles de colesterol en sangre. El colesterol es un tipo grasa que nuestro organismo necesita para funcionar adecuadamente, sin sobrepasar los límites que lo convierten en patológico (malo). El primer paso para el control de la hipercolesterolemia se basa en una correcta alimentación que se puede realizar siguiendo estos consejos:

Evitar los alimentos que contengan grasas saturadas. Estas grasas se encuentran fundamentalmente en la manteca, mantequilla, margarinas, leche entera, nata, cremas, derivados de la leche entera (yogur, queso, natillas, flanes, etc.), helados, productos de pastelería y bollería industrial (elaborados con manteca, mantequilla o aceites vegetales de palma y coco), tocino, beicon, panceta, el gordo de las carnes grasas (cerdo, cordero, vaca), embutidos, morcilla, salchichas, yemas de huevo, gambas, langostinos, calamares, productos de casquería (sesos, hígado, etc).
Tomar preferentemente la leche y sus derivados desnatados, legumbres cocinadas con verduras, frutos secos, hortalizas y todo tipo de verduras y frutas. Pescado blanco (pescadilla, gallo, lenguado, merluza, rape, etc.) y azul (bonito, sardinas, boquerones, caballa, arenques, etc.) ya que el contenido en grasa de estos últimos es beneficioso y disminuye los niveles de colesterol. Se puede tomar también pollo, conejo, codorniz, perdiz, carne de vaca, ternera y cerdo (incluido el jamón serrano) con moderación (2 veces por semana), limpiando bien el gordo de la pieza. En general resulta recomendable tomar más veces pescado que carne.
Para cocinar y aderezar en crudo es conveniente utilizar aceite de oliva, siempre que nuestra economía lo permita.
Vigilar el etiquetado de los alimentos o comidas preparadas que se compren y evitar, en general, los alimentos elaborados con grasas animales y aceites de palma y coco.

Modificado por última vez en Miércoles, 12 Junio 2013 10:26