Mujer y embarazo

La transmisión vertical o materno-fetal es la causa de prácticamente la totalidad de los casos de infección por VIH en niños. El periodo fetal más vulnerable es durante la gestación temprana, por lo que todas las mujeres deben recibir información previa sobre la teratogenicidad de los fármacos (capacidad del medicamento para causar daño al feto) como parte de su control clínico y adecuar el tratamiento antirretroviral ante el deseo de embarazo.

Se recomienda realizar la serología frente al VIH a todas las embarazadas, independientemente de sus antecedentes epidemiológicos. El riesgo de transmisión vertical depende de varios factores (maternos, virales, placentarios, obstétricos, lactancia, fetales, neonatales, etc.), pero la Carga Viral de la madre durante el embarazo y en el parto es el factor determinante.

En el caso de la mujer infectada por el VIH, la prevención se basa en varios principios: el tratamiento antirretroviral (TAR), carga viral (CV) indetectable o lo más baja posible, la prueba de resistencias, el tratamiento con AZT endovenoso durante el parto, la cesárea programada (si la CV es mayor de 1000 copias/ml.), el tratamiento con AZT del niño durante 6 semanas y evitar la lactancia materna.

La prueba de resistencia genotípica está recomendada para todas las embarazadas antes de comenzar el tratamiento, así como aquellas que, estando en terapia, tengan CV detectable.

Los datos de seguridad de los fármacos para el feto son limitados. De los datos disponibles se puede destacar:

  1. Zidovudina (ZDV) es segura al menos a corto y medio plazo
  2. Efavirenz (EFV) está contraindicado al menos durante el primer trimestre
  3. Los fármacos más seguros durante el embarazo son Lopinavir (LPV), Atazanavir (ATV), Nevirapina (NVP), Zidovudina (ZDV) y Lamivudina (3TC)
  4. En algunos estudios se ha asociado el uso de Inhibidores de la Proteasa con bajo peso al nacer o prematuridad
  5. Se tiene escasa información de Tenofovir (TDF), Fosamprenavir (FPV), e Indinavir (IDV) y muy escasa de Tipranavir (TPV), Darunavir (DRV), Raltegravir (RAL), Etravirina (ETR) y Maraviroc (MVC). Todos estos fármacos se deben evitar, salvo en pacientes embarazadas en fracaso virológico.

Recomendaciones:

  • La prueba del VIH debe efectuarse a toda mujer embarazada. Si hay prácticas de riesgo, debe repetirse en el tercer trimestre.
  • En las mujeres que llegan al parto sin conocer su estado respecto al VIH, se debe hacer una prueba rápida, ya que la cesárea electiva reduce la transmisión un 50%
  • El objetivo del tratamiento es conseguir carga viral indetectable. Uno de los fármacos a incluir en el TAR, siempre que no haya resistencia o toxicidad grave previa documentada, debe ser Zidovudina que se administrará durante el embarazo, en el parto vía endovenosa y al recién nacido.
  • Debe realizarse una prueba de resistencias en todas las mujeres con infección por VIH embarazadas sin TAR o en las que la CV sea detectable.
  • No deben utilizarse fármacos con riesgo de dañar al feto (Efavirenz) y deben evitarse en la medida de lo posible, fármacos cuyos riesgo no sean bien conocido (Fosamprenavir, Tenofovir, Darunavir, Tipranavir, Enfurvitide, Maraviroc, Etravirina y Raltegravir.
  • Se desaconseja la combinación de Estavudina + Didanosina (d4t+ddI) por riesgo de acidosis láctica.
  • Es fundamental planificar el control de la carga viral antes del parto, hacia la semana 32-36. Si no se consigue que sea suficientemente baja (por debajo de 1.000 copias/ml) se debe indicar una cesárea programada en la semana 37-38.

Fuente: Documento de consenso de Gesida y Plan Nacional del SIDA sobre el tratamiento antirretroviral del adulto (enero de 2012)

Modificado por última vez en Miércoles, 12 Junio 2013 10:23
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