Infancia

Desde que en 1984 se diagnosticó el primer caso de sida de transmisión vertical en España y hasta junio de 2007 se habían notificado un total de 1004 casos de sida pediátricos, 924 de ellos por transmisión vertical. Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde el inicio de la epidemia, de tal manera que por una parte se ha conseguido disminuir la tasa de transmisión vertical a niveles inferiores al 1% y, por otra parte, aunque no se ha conseguido curar la enfermedad en los niños infectados sí se ha conseguido aumentar su supervivencia, sus derechos y mejorar su calidad de vida, de tal manera que la infección por VIH se ha convertido en una enfermedad crónica que plantea unos retos distintos de los que afrontábamos al inicio de la epidemia.

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El hecho de que los niños se infecten por transmisión vertical determina que el VIH incida en una etapa en la que su sistema inmune está en pleno proceso de desarrollo. Los niños que se infectan durante el embarazo o en el momento del parto presentan cargas virales más elevadas que los adultos, superando el millón de copias por mililitro en los primeros meses, manteniéndose altas por encima de cien mil copias- hasta los tres años y estabilizándose entonces. El periodo de incubación en los niños dura unos cinco meses, en comparación con los 4 años en los adultos. En ausencia de tratamiento, la progresión de la enfermedad es más rápida que en los adultos situándose la mediana de supervivencia entre los 7 y los 8 años; algunos niños, en torno al 20%, presentan una enfermedad con progresión más rápida y peor pronóstico, evolucionando a sida antes del año y…
Paulatinamente, la identificación precoz de los niños infectados y la introducción de la profilaxis de las infecciones oportunistas han determinado una reducción de la mortalidad de los pacientes con infección VIH pediátrica. Pero el mayor avance en el manejo de la enfermedad ha sido la introducción del tratamiento antirretroviral de gran actividad (TARGA), que ha reducido la mortalidad hasta prácticamente hacerla desaparecer; además, el riesgo de progresar a sida entre los niños infectados que reciben este tratamiento es casi nulo. Los niños que inician precozmente el TARGA están en la actualidad asintomáticos y la mayoría hacen una vida completamente normal con la salvedad de que tienen que tomar su medicación; su calidad de vida es incluso superior a la de niños con otras enfermedades crónicas. Una vez convertida la infección VIH, antes mortal por necesidad, en una enfermedad crónica que le permite al niño hacer una vida similar a la…