MAS DE UN CUARTO DE SIGLO CON LAS PUERTAS SIEMPRE ABIERTAS

Viernes, 28 Junio 2013 11:16
  • La asociación participó en la redacción de la 'Declaración VIH/Sida' en el Congreso Mundial de Bioética de 2002 e impulsó la creación del 'Bosque de la Memoria'
  • Cuando el Comité Ciudadano Antisida comenzó su actividad aún se creía que el VIH se transmitía por el sudor o  el agua

Nunca le han cerrado la puerta a nadie. Sin importar su condición social o el contenido de su cartera, cualquiera que se haya acercado al local de la asociación o a alguno de sus voluntarios a lo largo de los últimos 26 años, buscando ayuda o deseando prestarla, ha sido recibido con los brazos abiertos. Fue tras una charla de la asociación homónima de Madrid, cuando un grupo de seis personas decidió fundar en Gijón el Comité Ciudadano Antisida de Asturias y comenzó en la región la lucha activa contra el virus de la inmunodeficiencia adquirida humana (VIH). El apoyo a quienes lo sufren ha sido constante desde entonces.



El próximo sábado verán premiado más de un siglo de voluntariado y activismo incansable con la medalla de plata de Gijón. Los miembros de la organización, con su presidenta María José Sánchez a la cabeza, la reciben más como un impulso extra a su actividad que como un colofón y, con el reconocimiento colgando orgulloso del cuello, seguirán peleando para evitar situaciones discriminatorias, facilitar el acceso a los tratamientos, favorecer la llegada de antirretrovirales a África y, en definitiva, para seguir reivindicando los derechos de los enfermos.

Aunque sus objetivos siempre han sido los mismos, la asociación ha tenido que adaptarse a la evolución del virus. Si hoy el principal riesgo radica en la transmisión sexual, existen tratamientos mucho más avanzados y se trabaja sobretodo con colectivos dedicados a la prostitución, el 7 de julio de 1987, cuando se fundó el comité, la historia era diferente. La mayor parte de los afectados se contaban entre heroinómanos, homosexuales y hemofílicos y la muerte estaba muy presente en el día a día. Los primeros voluntarios habían visto los estragos del sida en familiares y amigos y tuvieron que enfrentar, asimilar y superar muchísimas más muertes de las que les hubiese gustado. España era el primer país de Europa en casos pediátricos y en transmisión por el uso compartido de jeringuillas. El rechazo social, además, era muy fuerte incluso en los círculos más cercanos. En los primeros años se elaboraban testamentos vitales y se preparaba a quienes se acercaban a la organización para el duelo.

Esto supuso que el apoyo psicológico y el acompañamiento igualasen en importancia a las charlas informativas -que en ocasiones trascienden el horario de la asociación y, al igual que otras actividades, se celebran durante los fines de semana- o el reparto de preservativos. En esta etapa se tuvieron que romper muchas barreras y derribar otros tantos mitos. El desconocimiento era general y aún se pensaba que la transmisión podía producirse por el intercambio de ropa, al bañarse en la misma piscina o por el sudor. Los avances en el tratamiento que llegaron en 1997 -hasta entonces el AZT era el único antirretroviral del mercado- cambiaron en el funcionamiento del comité. Había vida después del virus y para que esta fuese lo más agradable posible se abrieron a nuevos frentes, como la reincorporación laboral.  

Lazos rojos en San Lorenzo

Durante todos estos años, el Comité Ciudadano Antisida ha sido un importante agente de la vida gijonesa. En 2002, por ejemplo, participó en la redacción de la 'Declaración VIH/Sida', realizada en el Congreso Internacional de Bioética celebrado en la ciudad. Ha sacado multitud de veces los lazos rojos a la calle y cada uno de diciembre, día mundial de la lucha contra el VIH, cientos de personas unen sus manos en la playa de San Lorenzo.

Ya ha dejado, además, su huella en la villa. En 2011, a iniciativa de la asociación, el Ayuntamiento creó en el parque de Los Pericones el 'Bosque de la Memoria', un espacio de 221 árboles en homenaje a los fallecidos por causa del sida que cuenta con un monolito en el que puede leerse: «De vuestro recuerdo brotó amor y sobre esta tierra plantamos para siempre vuestra presencia infinita».

 

Fuente: EL COMERCIO 28/06/2013