"El preservativo solo ya no basta para combatir el VIH"

Jueves, 24 Abril 2014 02:00
Ferrán Puyol en Gijón Ferrán Puyol en Gijón
ENTREVISTA

Ferran Pujol

DIRECTOR DE HISPANOSIDA

Fue diagnosticado de VIH a mediados de los 80 cuando el virus era en la práctica un pasaporte hacia la muerte. Ferran Pujol dirige hoy la ONG Projecte dels Noms – Hispanosida. Su organización ha permitido avanzar en la prevención, detección y tratamiento de la enfermedad. Ha salvado vidas. Pujol es un superviviente, un activista social. Ayer, en Gijón, participó en la jornada Ser o no ser positivo, esa es la cuestión, organizada por el Comité Antisida de Asturias. ¿Su ponencia? La infección por VIH en hombres que practican sexo con hombres. Situación actual y restos del futuro.

Un diagnóstico de VIH es siempre un mazazo, pero en 1986 era casi una sentencia de muerte.

Sí, es evidente que la situación ha cambiado mucho y a mejor. En aquel momento, era una enfermedad sin tratamiento y el impacto del diagnóstico era muy importante. La expectativa de una persona diagnosticada era la muerte casi con toda probabilidad. En mi caso no ocurrió y decidí dedicar mi vida al activismo del VIH y creo haber aportado cosas en su prevención, diagnóstico y tratamiento.

Es usted un superviviente.

Por supuesto. Se estima que de aquella generación, de los diagnosticados a mediados de los 80, hemos sobrevivido el 30%, lo que significa que hemos perdido al 70%. He visto morir a muchas personas con las que me relacionaba, que formaban parte de mi entorno más cercano.

¿Sabe por qué ha sobrevivido?

Sería demasiado atrevido por mi parte decir algo. Está claro que no todo el mundo es igual, no todos respondemos igual a la misma patología. Unos pacientes sobreviven y otros, no. Siempre me involucré de una forma muy directa en mi propia infección, pero sería demasiado arrogante decir que eso me salvó. Otros también lo hicieron y no tuvieron la misma suerte. La medicina no es como las matemáticas. Aquí, dos más dos no siempre suman cuatro.

¿Cómo y cuándo surge la idea de crear Hispanosida?

Después de un par de años trabajando como voluntario en organizaciones preexistentes en Cataluña, que no siempre me satisfacían, creí necesario que fuéramos los propios afectados los que tomáramos las riendas. Y pensé que sería interesante constituir una organización de pacientes gestionada por pacientes y no tanto por terceros. Aunque, eso sí, valoro mucho el trabajo de otros. El primer objetivo que nos planteamos en 1993 fue hacer visible la enfermedad. El virus mataba entonces a entre 3.000 y 5.000 personas al año en España. Era espeluznante. Tras la visualización, vino la educación, la información sobre los tratamientos de VIH que empezaban entonces a ser emergentes y, con ellos, el apoyo y ayuda a los pacientes para soportar unos tratamientos que eran muy complejos. Más tarde,  entre otras aportaciones, promovimos los trasplantes hepáticos para personas con VIH que estaban excluidas en los protocolos sanitarios de posibles candidatos. España tenía un importante problema de coinfección por VIH y hepatitis como resultado del empleo de drogas por vía parenteral. Hoy, España es el país donde más seropositivos se benefician de los trasplantes de hígado.

En 2006, da un paso más con la creación de Checkpoint. ¿Qué es y por qué era necesario?

El valor añadido de Checkpoint está en su capacidad diagnóstica. En estos momentos más de un tercio del total de casos de VIH en hombres que practican sexo con hombres en Cataluña se diagnostica en Checkpoint. Somos capaces de detectar en torno a 140 casos al año. El otro gran valor es que el 98% de esos diagnósticos son derivados al sistema de salud para su seguimiento y tratamiento y solo el 2% se pierden. El modelo de salud comunitaria de Checkpoint ha sido imitado por otros países de Europa.

Si no se interviene, el 50% del colectivo de hombres que practican sexo con hombres estará infectado en unos años

Su ponencia aborda la situación actual de la infección en hombres que practican sexo con hombres y los retos del futuro. Vayamos por partes. ¿Cuál es la situación actual?

Es muy preocupante. Somos capaces de diagnosticar los casos de hombres que practican sexo con hombres con relativa rapidez. Tienen percepción de riesgo y se hacen la prueba, pero es el único grupo de población donde la infección crece. La repuesta es compleja. Las personas no se infectan porque quieren. Existes cuestiones biológicas, estructurales o territoriales que explican este aumento. La incidencia –número de casos nuevos-- en población general es más que aceptable, con un aumento inferior al 0,1%, en la media de los países occidentes. En hombres que tienen sexo con hombres se eleva al 3%. Si no se interviene, el 50% del colectivo estará infectado en unos años.

¿Y cuáles son los retos?

El dato es tremendo, pero también hay motivos para la esperanza. Yo creo que el recurso al preservativo como única estrategia para combatir el VIH ya no basta. Hay que añadir nuevos abordajes como estrategias de cribaje de otras infecciones de transmisión sexual que cursan de forma asintomática, como la clamidia o la gonorrea. O la profilaxis posexposición, que todavía una parte del colectivo desconoce y que no se facilita con carácter general en todo el país. Y tampoco hay que desconsiderar el impacto de la estrategia preexposición que ha dado en ensayos clínicos excelentes resultados. Le pongo un ejemplo. Igual que existen anticonceptivos para evitar embarazos no deseados, podrá hacerse prevención en la infección por VIH en personas que no son capaces o que no usan preservativos. Es algo que ya se ha probado en Estados Unidos bajo prescripción médica pero en España genera controversia.

Dice usted que el preservativo ya no basta. ¿No es un mensaje peligroso?

El preservativo es útil, ha evitado muchas infecciones, las ha retrasado y las sigue evitando, pero no nos permite avanzar. Hay que sumar estrategias nuevas para ser más efectivos.  Hay que focalizar bien las respuestas que se dan al VIH. Hay que saber sobre qué grupos actuar. La Unión Europea recomienda ya priorizar a los hombres que tienen sexo con hombres, a los inmigrantes de territorios con gran prevalencia o a los usuarios de drogas, sobre todo, de países del este de Europa. Pretender variar el curso de la epidemia sin introducir nuevos elementos cae por su peso. El preservativo ahorra infecciones pero tiene muchas limitaciones. No se puede pretender que parejas estables utilicen siempre preservativo o que en la negociación entre si utilizarlo o no se salga siempre con éxito. Hay que tener en cuenta situaciones como la ingesta de sustancias o de alcohol, la baja autoestima... Es obvio que al preservativo se le puede pedir lo que ya sabemos y es obvio también que, si se dejase de utilizar sistemáticamente, la evolución  sería catastrófica.

Cada vez más voces reclaman tratar farmacológicamente a los afectados aunque su sistema inmunitario todavía no se haya visto afectado por el virus.

Los grandes centros de referencia para el tratamiento del VIH ya lo están haciendo. Cuando hay disposición, lo mejor es empezar cuanto antes. Los beneficios del tratamiento temprano son muchos. El más importante es que reduce la transmisión prácticamente a cero si la carga viral es indetectable.

Dicen que se ha perdido el miedo a la enfermedad. “Total, basta con tomarse una pastilla”. ¿Comparte esta idea?

No. Estoy en contacto con personas que reciben diagnósticos a diario y le aseguro que nadie se infecta porque quiere. Lo que determina la probabilidad de infectarse está perfectamente descrito. Hay estudios que dicen que no hay diferencias en el uso del preservativo entre finales de los 90 y finales de los 2000. No es que antes daba miedo y se utilizaba el preservativo y ahora no se hace, sino que no se utiliza siempre. Se utiliza el preservativo pero la probabilidad de infectarse es alta si se cometen uno o dos deslices. La mayoría de las transmisiones se producen a través de personas no diagnosticadas y que se han infectado recientemente. Una persona se puede hacer la prueba cada tres meses, puede dar negativo e infectarse al día siguiente. Deberíamos recomendar aumentar la frecuencia de la prueba, hay que preparar al sistema sanitario, proporcionar la información necesaria. 

Cada vez son más las llamadas parejas serodiscordantes –seropositivo y seronegativo—; el estudio Partner arroja resultados muy esperanzadores para ellas. ¿Cuál es su valoración?

Muy buena. Es un motivo de alegría. En el seno de una pareja estable puede ser una opción. El estudio revela que las probabilidades de transmisión del virus de un paciente debidamente tratado a su pareja son en la práctica inexistentes aunque no se utilice preservativo. Nuestro centro colabora con el estudio y los datos del pasado mes de febrero establecen cero infecciones tanto para grupos homo como heterosexuales. Lo que nos debe preocupar por lo tanto es la infección a partir de personas no diagnosticadas.

Hay que invalidar el decreto de exclusión sanitaria antes de que sea demasiado tarde

Una última pregunta, ¿cómo están afectando los recortes sanitarios a la transmisión del virus?

Es evidente que estamos digiriendo la chapuza del real decreto de exclusión del sistema sanitario. Hay que recordar que no todos los diagnósticos se hacen a partir de la disposición del paciente. En muchos casos, es el personal sanitario el que sugiere hacerse la prueba bien porque determina que existen algunos síntomas  o por los territorios de procedencia de la persona. La exclusión de parte de la población del acceso a una sanidad universal está teniendo un impacto aunque el ministerio se empeñe en decir lo contrario. Es un desaguisado.

¿Puede cuantificarse este efecto?

Me temo que nos tenemos que remitir a países como Grecia que han empezado antes con los recortes y donde se ha visto ya un aumento de la infección en usuarios de drogas, por ejemplo. No puedo hacer previsiones a largo plazo hay que presionar para que se invalide el decreto antes de que sea demasiado tarde.

 

 

Fuente: asturias24

Pablo Zariquiegui